Alma,cuerpo y mente


domingo, 21 de febrero de 2010


Sentí sus labios en mi oído cuando susurró:
Te quiero.
—Yo, también.
Lo sé —se rió en voz baja.
Ladeé levemente la cabeza en busca de... adivinó lo que perseguía y sus labios
rozaron los míos con suavidad.
Gracias —suspiré.
Siempre que quieras

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